Wednesday, April 05, 2006

Cantar de Helena

Así se corona la vida de la más doliente de las mujeres. Mis ojos ya no han de percibir la luz del amanecer. ¡Oh, Zeus, por qué me has abandonado! Ya la soga rodea mi cuello. Ya mis verdugos aguardan la orden final. Aquí morirá mi cuerpo, pero mi nombre seguirá rodando por el mundo, de boca en boca, masticado siempre con rencor hasta que el hombre termine de destruir su propio hogar —porque todo edicto ha de cumplirse— Y entonces, al fin habré alcanzado la paz eterna. Y este tiempo que no sacude nada ha de empolvar más mi nombre. Y llegarán nuevas generaciones cargadas de soberbia y ambición. Y originarán nuevas guerras. Y siempre maldecirán mi nombre. Sin embargo, en cada época, habrá también diminutas bocas que buscarán justicia. Me prestarán su voz y yo hablaré entonces. Y todos me han de escuchar gritando mi verdad entre la gente.
De Cantar de Helena y otra muertes

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